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viernes, 23 de marzo de 2012

Viaje del Papa Benedicto XVI a México y Cuba, entrevista en el avión

Vaticano, 23 de marzo de 2012 (Heraldos Info).- S. S. Benedicto XVI inició su viaje apostólico a México y Cuba, que se prolongará desde hoy viernes hasta el próximo 28 de marzo.

A continuación les ofrecemos la entrevista que fue realizada al Santo Padre en el avión durante su viaje desde Roma hacia México; Al responder una pregunta sobre el problema del narcotráfico y de la violencia en México ha destacado que “Tenemos que hacer lo posible contra este mal, destructivo para la humanidad y para nuestra juventud”. Indicó también que “La Iglesia no es un poder político, no es un partido, pero es una realidad moral, un poder moral”. Además dijo que existe “una cierta esquizofrenia entre la moral individual y la moral pública: individualmente, son creyentes católicos, pero en la vida pública siguen otros caminos que no responden a los grandes valores del Evangelio”

El Papa ha recordado que la visita de hace 14 años del beato Juan Pablo II a Cuba “abrió un camino de colaboración y dialogo que requiere paciencia y que sigue adelante”, también señaló que la ideología marxista «ya no corresponde con la realidad» y ha ofrecido la ayuda de la Iglesia, «con espíritu de diálogo», para conseguir una sociedad «más justa» en Cuba.

Ahora sí, aquí viene la entrevista:

Padre Lombardi: ¡Gracias, Santidad, por estar entre nosotros en el comienzo este viaje tan hermoso y tan importante! Como ve, nuestra asamblea viajera es numerosa: somos más de setenta periodistas que le seguimos con atención. El grupo más numeroso, aparte de los italianos, son naturalmente los mexicanos, que constituyen un buen grupo, al menos catorce, los representantes de las televisiones mexicanas que seguirán y cubrirán todo el viaje. Se encuentra también grupos de los Estados, de Francia y de otros países. Esto es, representamos a todo el mundo. Como es costumbre, hemos recogido en los días previos de los periodistas y hemos seleccionado cinco, que son expresión, en líneas generales, de las expectativas de todos. Como en esta ocasión tenemos más tiempo de vuelo, las preguntas no las haré yo, las harán ellos. Comenzamos ahora con una pregunta que le formula la señora Collins de la televisión Univisión, una de las televisiones que siguen este viaje. Es una señora mexicana que hará la pregunta en español y que yo repetiré después en italiano para todos.

Primera pregunta (Univisión): México y Cuba son tierras en los que los viajes de Juan Pablo II hicieron historia. ¿Con qué ánimo y esperanzas sigue las huellas de su predecesor? 

Santo Padre: Queridos amigos: ante todo bienvenidos y gracias por acompañarme en este viaje que esperamos sean bendecido por el Señor. En este viaje me siento totalmente en continuidad con Juan Pablo II. Recuerdo muy bien su primer viaje a México, verdaderamente histórico. En una situación jurídica todavía confusa, abrió la puerta, comenzó una nueva fase en la colaboración entre la Iglesia, la sociedad y el Estado. Asimismo recuerdo también su histórico viaje a Cuba. Mi deseo es proseguir su camino y sus huellas y proseguir cuanto él inició. 

Siendo cardenal estuve en México y tengo óptimos recuerdos de los mexicanos, así como cada miércoles (en las audiencias generales) veo la alegría de los mexicanos, percibo su cariño, escucho sus aplausos... Y para mí es una gran alegría realizar este viaje que deseaba desde hace tanto tiempo. Como enseña el Concilio Vaticano II, con la constitución pastoral Gaudium et spes, comparto las alegrías y esperanzas de este gran país, y también sus luchas y angustias también ante las dificultades que vive. Vengo para alentar y para aprender. Para confirmar en la fe, en la esperanza y en la caridad. Y para confortar en el compromiso en favor del bien y de la lucha contra el mal ¡Esperamos que el Señor nos ayude!

Segunda pregunta (Tele Azteca): Santidad, México es un país con recursos y posibilidades maravillosas. Sin embargo, en estos años sabemos que es también tierra de violencia por el problema del narcotráfico.  ¿Cómo afronta la Iglesia católica esta situación: Tendrá usted palabras para los responsables, para los traficantes que a veces se profesan católicos o incluso benefactores de la Iglesia?

Santo Padre: Conocemos bien toda la belleza de México, pero también este grave problema del narcotráfico y de la violencia. Ciertamente es una gran responsabilidad de la Iglesia católica en un país con el 80 % de católicos. Tenemos que hacer lo posible contra este mal, destructivo para la humanidad y para nuestra juventud.

Diré en primer lugar que, ante todo, hay que anunciar a Dios: Dios que es juez y nos ama para atraernos al bien y a la verdad contra el mal. Por lo tanto, es una gran responsabilidad de la Iglesia la de educar las conciencias y de educar a la responsabilidad moral y desenmascarar el mal, desenmascarar esta idolatría del dinero que esclaviza a los hombres solo por una cosa; desenmascarar también estas falsas promesas, la mentira, el engaño que están dentro de la droga. Debemos ver que el hombre tiene necesidad del infinito. Pero si Dios no está, el infinito se crea en los propios paraísos, una apariencia de infinito que es solo una gran mentira Es importante, pues, hacer presente a Dios, hacerlo accesible. Es una responsabilidad ante el Dios juez que nos guía, que nos señala la verdad, y en este sentido la Iglesia debe desenmascarar el mal: hacer presente la bondad de Dios, hace presente su verdad, el verdadero infinito del cual tenemos sed. Este es el gran deber de la Iglesia. Hagámoslo todos juntos posible y siempre más.

Tercera pregunta (Televisa): ¡Santidad, le damos verdaderamente la bienvenida a México! Estamos todos muy contentos de su visita. Usted ha dicho que quiere dirigir su mensaje a toda América Latina en el bicentenario de la independencia. América Latina, a pesar del desarrollo, sigue siendo una región de conflictos sociales, y de fuertes contrastes entre ricos y pobres. A veces parece que la Iglesia católica no está suficientemente alentada en comprometerse en este campo. ¿Se puede seguir hablando de "teología de la liberación" de una manera positiva, después que ciertos excesos -sobre el marxismo y la violencia- han sido corregidos?

Santo Padre: Por supuesto que la Iglesia siempre debe preguntarse si hace lo suficiente por la justicia social en este gran continente. Este es un asunto de conciencia, que constantemente hay que preguntarse. ¿Qué debe hacer la Iglesia, que es lo que no puede y no debe hacer? La Iglesia no es un poder político, no es un partido, pero es una realidad moral, un poder moral. En cuanto que la política debe ser fundamentalmente una realidad moral, la Iglesia tiene relación con la política. Repito cuanto he dicho ya: el primer pensamiento de la Iglesia es educar las conciencias y así crear la responsabilidad necesaria; educar las conciencias tanto en la ética individual como en la ética pública. Y aquí hay quizás un déficit. Tal vez, en América Latina, pero también en otros lugares, hay en muchos católicos, una cierta esquizofrenia entre la moral individual y la moral pública: individualmente, son creyentes católicos, pero en la vida pública siguen otros caminos que no responden a los grandes valores del Evangelio que son necesarios para el establecimiento de una sociedad justa. Es bueno educar para superar esta esquizofrenia, educar no sólo a una moral individual, sino a una moral pública. Y tratar de hacer esto con la doctrina social de la Iglesia, porque, naturalmente esta moral pública debe ser una moral razonable y compartida, compartida también por los no creyentes, una moral de la razón. Por supuesto, a la luz de la fe podemos ver mejor tantas cosas que también la razón puede ver. Y precisamente la fe sirve también para eliminar los falsos intereses y los intereses que oscurecen la razón y así crear en la doctrina social los modelos sustanciales para una colaboración política sobre todo, para la superación de esta división social, antisocial, que por desgracia existe. Queremos trabajar en este sentido.

No sé si la palabra “teología de la liberación”, que se puede también interpretar muy bien, nos ayudaría mucho. Lo importante es la común racionalidad a la cual la Iglesia ofrece una contribución fundamental y debe siempre ayudar en la educación de las conciencias, tanto para la vida pública como para la vida privada.

Cuarta pregunta (Paloma Gómez Borrero, Cadena Cope de España): Santidad, miremos a Cuba. Todos recodamos las  famosas palabras de Juan Pablo II: "Que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba". Han pasado 14 años, pero parece que estas palabras continúen siendo actuales. Como usted sabe, Santidad,  en las vísperas de su viaje, muchas voces de la oposición y defensores de los derechos humanos se han hecho sentir. Su Santidad, ¿usted piensa llevar de nuevo el mensaje de Juan Pablo II, pensando en la situación interna en Cuba, y en el plano internacional?

Santo Padre: Como ya he dicho me siento en completa continuidad con las palabras del Santo Padre Juan Pablo II, que siguen actualísimas hoy en día. Aquella visita del Papa abrió un camino de cooperación y diálogo; un camino que es largo y requiere paciencia, pero que va hacia delante. Hoy está claro que la ideología marxista, tal como fue concebida, ya no responde a la realidad. Porque no tiene respuestas para la construcción de una nueva sociedad. Deben ser encontrados nuevos modelos, con paciencia. Este proceso requiere paciencia, pero también decisión. Queremos ayudar en un espíritu de diálogo, para ayudar a construir una sociedad más justa. Como lo deseamos para todo el mundo y queremos cooperar en este sentido. Es obvio que la Iglesia está siempre del lado de la libertad: la libertad de conciencia, la libertad de religión. Y al respecto contribuyamos, contribuyan también los fieles de modo sencillo en este camino de ir adelante.

Quinta pregunta (France Press): Santidad, tras la Conferencia de Aparecida se habla de “misión continental” de la Iglesia en América Latina. Dentro de pocos meses tendrá lugar el Sínodo sobre la nueva evangelización. También América Latina con los desafíos de la secularización, de las sectas. En Cuba se viven las consecuencias de una larga propaganda atea y la religiosidad afrocubana está muy difundida. ¿Piensa que este viaje podrá servir de estímulo en orden a la nueva evangelización y cuáles son los puntos que están más en su corazón al respecto?

Santo Padre: El tiempo de la nueva evangelización se inició con el Concilio Vaticano II. Está era fundamentalmente la intención del Papa Juan XXIII, que subrayó después el Papa Juan Pablo II, y ahora, en un mundo que experimenta grandes cambios, se vuelve cada vez más evidente. Necesidad en el sentido de que el Evangelio debe ser expresado en formas nuevas; y necesidad también  en el otro sentido: el mundo tiene necesidad de una palabra en medio de la confusión, en medio de las dificultades para orientarse hoy. Esto es una situación, una realidad común en el mundo. Esto es la secularización, la ausencia de Dios, la dificultad de encontrar el acceso para verlo como una realidad que concierne a mi vida. Por otro lado, hay contextos específicos. Usted ha aludido al de Cuba con el sincretismo afrocubano, con tantas otras dificultades. Pero cada país tiene su propia situación específica. Y de una parte, debemos partir del problema común: como hoy, en este contexto de nuestra moderna racionalidad, podemos de nuevo descubrir a Dios como la orientación fundamental de nuestra vida, la esperanza fundamental de nuestra vida, el fundamento de los valores que fundamentalmente construyen una sociedad, y cómo podemos tener en cuenta las especificidades de las situaciones diversas. 

Lo primero me parece muy importante: anunciar un Dios que corresponde a nuestra razón, porque vemos la racionalidad del cosmos, vemos que hay algo detrás, pero no vemos que este Dios sea próximo, que me concierne y esta síntesis del Dios grande y majestuoso y del Dios pequeño que me es próximo, me orienta, me muestra los valores de mi vida y  es el núcleo de la evangelización. Este es, un cristianismo en esencia donde se encuentra realmente el núcleo para vivir hoy con todos los problemas de nuestro tiempo. 

Y por otra parte, tenerlo en cuenta en la realidad concreta.  En América Latina, generalmente, se debe considerar que el cristianismo no ha sido tanto algo ligado a la razón como al corazón. La Virgen de Guadalupe es reconocida y amada por todos porque entiende que es una Madre para todos y que está presente desde el comienzo de esta nueva América Latina, tras la llegada de los europeos. Y también en Cuba tenemos a la Virgen del Cobre, que toca los corazones y todos saben intuitivamente que es verdad, que esta Madre nos ayuda, que existe, que nos ama y nos ayuda. Pero esta intuición de corazón debe unirse con la racionalidad de la fe y con la profundad de la fe que va más allá de la razón. Debemos buscar no perder el corazón, sino unir corazón y razón para que cooperen, porque solo así el hombre es completo y puede realmente a ayudar y a trabajar por un futuro mejor.

miércoles, 22 de febrero de 2012

La liturgia de la Cuaresma, explicó el Papa, tiene como fin favorecer un camino de renovación espiritual.

Vaticano, 22 de Febrero de 2012 (Heraldos Info).- El servicio de información del Vaticano trasmite extractos de la catequesis realizada por el Santo Padre el día de hoy, miércoles de Ceniza, en el Aula Pablo VI:

El Santo Padre ha dedicado su catequesis de la audiencia general a reflexionar sobre el tiempo de Cuaresma que acaba de empezar, un itinerario de 40 días que conduce al Triduo Pascual, memoria de la pasión, muerte y resurrección del Señor.

Benedicto XVI recordó a los 7.500 peregrinos que llenaban el Aula Pablo VI que, en la Iglesia antigua, la cuaresma era el tiempo en el que los catecúmenos iniciaban su camino de fe y conversión para recibir el bautismo. Sucesivamente, todos los fieles fueron invitados a vivir este periodo de renovación espiritual. De este modo, “la participación de toda la comunidad en los diversos pasajes del itinerario cuaresmal subraya una dimensión importante de la espiritualidad cristiana: gracias a la muerte y resurrección de Cristo, la redención alcanza no a unos pocos, sino a todos”.

“El tiempo que precede la Pascua -continuó el Pontífice- es un tiempo de 'metanoia', el tiempo del cambio, del arrepentimiento; el tiempo que identifica nuestra vida y toda nuestra historia con un proceso de conversión que se pone en marcha ahora para encontrar al Señor al final de los tiempos”.

La Iglesia denomina este tiempo “Cuadragésima”, tiempo de cuarenta días, con una referencia precisa a la Sagrada Escritura, ya que “cuarenta es el número simbólico con el que el Antiguo y el Nuevo Testamento representan los momentos principales de la experiencia de fe del Pueblo de Dios. Es una cifra que expresa el tiempo de la espera, de la purificación, del retorno al Señor, de la conciencia de que Dios es fiel a sus promesas, (…) un tiempo dentro del que es preciso decidirse a asumir las propias responsabilidades sin aplazarlas ulteriormente. Es el tiempo de las decisiones maduras”.

Noé transcurre 40 días en el arca a causa del diluvio, y luego ha de esperar otros 40 antes de poder bajar a tierra firme. Moisés permanece 40 días en el monte Sinaí para recoger los Mandamientos. El pueblo hebreo peregrina 40 años por el desierto, y goza luego de otros 40 de paz bajo el gobierno de los Jueces. Los habitantes de Nínive hacen 40 días de penitencia para obtener el perdón de Dios. Cuarenta son también los años de los reinados de Saúl, David y Salomón, primeros reyes de Israel. En el Nuevo Testamento, Jesús se retira a orar al desierto durante 40 días antes de iniciar la vida pública, y, después de la resurrección, instruye a los discípulos durante 40 días antes de ascender al Cielo.

La liturgia de la Cuaresma, explicó el Papa, “tiene como fin favorecer un camino de renovación espiritual -a la luz de esta larga experiencia bíblica- y, sobre todo, de imitación de Jesús, que en los 40 días que pasó en el desierto nos enseñó a vencer la tentación con la Palabra de Dios. (…) Jesús se dirige al desierto para estar en profunda unión con el Padre. Esta dinámica es una constante en la vida terrena de Jesús, que busca siempre momentos de soledad a fin de rezar al Padre y permanecer en íntima y exclusiva comunión con Él, para volver luego en medio de la gente. En este tiempo de 'desierto' (…) Jesús es asaltado por la tentación y las seducciones del maligno, quien le propone una vía mesiánica alejada del proyecto de Dios porque pasa a través del poder, el éxito, el dominio, en lugar de pasar por el amor y el don total en la Cruz”.

Benedicto XVI señaló que la Iglesia peregrina por el “desierto” del mundo y de la historia, formado por el aspecto negativo de la realidad: “la pobreza de palabras de vida y de valores, el secularismo y la cultura materialista, que encierran a la persona en el horizonte mundano de la existencia sin ninguna referencia a lo trascendente. En este ambiente, el cielo sobre nosotros es oscuro, porque está cubierto por las nubes del egoísmo, la incomprensión y el engaño. No obstante, también para la Iglesia de hoy el tiempo del desierto puede transformarse en tiempo de gracia, ya que tenemos la certeza de que, incluso de la roca más dura, Dios puede hacer brotar agua viva que refresca y restaura”.

Para terminar, el Santo Padre invitó a los fieles a encontrar durante este periodo de Cuaresma “nuevo valor para aceptar con paciencia y fe cualquier situación de dificultad, aflicción y de prueba, sabiendo que el Señor hará surgir de las tinieblas el nuevo día. Y si somos fieles a Jesús siguiéndolo por el camino de la Cruz, el claro mundo de Dios, el mundo de la luz, la verdad y la alegría, nos será dado de nuevo”.

Al término de la catequesis, Benedicto XVI saludó en varios idiomas a los peregrinos; hablando en polaco, subrayó que “el ayuno y la oración, la penitencia y las obras de misericordia” son los principales medios para preparar la celebración de la Pascua.

Por otra parte, el Papa dio una bienvenida especial a los fieles del Ordinariado Personal de Nuestra Señora de Walsingham presentes en el Aula Pablo VI. Este Ordinariado fue erigido hace poco más de un año, dentro del territorio de Inglaterra y Gales, para los grupos de sacerdotes y fieles anglicanos que desean entrar en plena comunión con la Iglesia Católica. La audiencia general finalizó con la bendición apostólica.

domingo, 19 de febrero de 2012

Cardenales comprometidos con el Papa y a dar testimonio del Evangelio hasta el sacrificio de la propia vida



Vaticano, 19 de Febrero de 2012 (Heraldos Info).- El Santo Padre antes de iniciar la oración del Ángelus, destacó que este domingo ha sido especialmente festivo en el Vaticano, a causa del Consistorio celebrado ayer, en el que creó 22 nuevos cardenales: “Hoy he tenido la alegría de concelebrar la Eucaristía con ellos en la basílica de San Pedro. Os invito a todos rezar por estos venerados hermanos, que ahora están aún más comprometidos en colaborar conmigo en la guía de la Iglesia universal y en dar testimonio del Evangelio hasta el sacrificio de la propia vida. Este es el significado del color rojo de sus vestiduras: el color de la sangre y del amor”.

Benedicto XVI recordó que el Consistorio del sábado tiene como telón de fondo litúrgico la fiesta de la cátedra de San Pedro, cuya celebración se ha anticipado a hoy domingo para que no coincidiera con el próximo Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma.

El Pontífice explicó que la cátedra “es el asiento reservado al obispo. La cátedra de San Pedro es el símbolo de la misión de Pedro y sus sucesores de apacentar el rebaño de Cristo manteniéndolo unido en la fe y en la caridad. Esta tarea particular de servicio corresponde a la Comunidad romana y a su obispo por el hecho de que es en esta ciudad donde derramaron su sangre los apóstoles Pedro y Pablo, además de otros numerosos mártires. Regresamos así al testimonio de la fe y la caridad. La cátedra de Pedro es, pues, signo de autoridad, pero de la autoridad de Cristo, basada en la fe y en el amor”.

Para finalizar, el Papa confió los nuevos cardenales a la protección de María Santísima, Madre de la Iglesia, para que “ayude a mis colaboradores y a mí a trabajar incansablemente por la unidad del Pueblo de Dios y para anunciar a todas las gentes el mensaje de salvación, cumpliendo humilde y valerosamente el servicio de la verdad en la caridad”.

Composición del Colegio Cardenalicio

Vaticano, 19 de Febrero de 2012 (Heraldos Info).- Después de la creación de los 22 nuevos cardenales en el consistorio celebrado ayer, el Colegio Cardenalicio pasa a estar compuesto por 213 purpurados, de los cuales 125 -menores de 80 años- son electores, es decir participan en la elección del pontífice en el cónclave. Los no electores, o sea, los mayores de 80 años y que no eligen al pontífice pasan a ser 88.

El Papa Benedicto XVI ha creado 62 cardenales en los tres consistorios celebrados durante su pontificado.

Los miembros del actual Colegio Cardenalicio proceden de 71 países y su distribución geográfica es la siguiente: Europa tiene 119 ; Norteamérica (Estados Unidos y Canadá) cuenta con 21; América Latina, 32; África, 17; Asia, 20 y Oceanía, 4.


sábado, 18 de febrero de 2012

Títulos y diaconías de nuevos cardenales

Vaticano, 18 de Febrero de 2012 (Heraldos Info).- Estos son los nuevos cardenales creados por el Santo Padre durante el Consistorio ordinario público de esta mañana y sus respectivos títulos y diaconías:

Card, FERNANDO FILONI, Diaconía de Nuestra Señora de Coromoto en San Juan de Dios.
Card. MANUEL MONTEIRO DE CASTRO, Diaconía de Santo Domingo de Guzmán.
Card. SANTOS ABRIL Y CASTELLÓ, Diaconía de San Ponciano.
Card. ANTONIO MARIA VEGLIÒ, Diaconía de San Cesareo in Palatio.
Card. GIUSEPPE BERTELLO, Diaconía de los Santos Vito, Modesto y Crescencia.
Card. FRANCESCO COCCOPALMERIO, Diaconía de San José de los Carpinteros.
Card. JOÃO BRAZ DE AVIZ, Diaconía de Santa Elena fuera de la Puerta Prenestina.
Card. EDWIN FREDERICK O’BRIEN, Diaconía de San Sebastián en el Palatino.
Card. DOMENICO CALCAGNO, Diaconía de la Anunciación de la Bienaventurada Virgen María en Via Ardeatina.
Card. GIUSEPPE VERSALDI, Diaconía del Sagrado Corazón de Jesùs en Castro Pretorio.
Card. GEORGE ALENCHERRY, Título de San Bernardo en las Termas.
Card. THOMAS CHRISTOPHER COLLINS, Título de San Patricio.
Card. DOMINIK DUKA, O.P., Título de los Santos Marcelino y Pedro.
Card. WILLEM JACOBUS EIJK, Título de San Calixto.
Card. GIUSEPPE BETORI, Título de San Marcelo.
Card. TIMOTHY MICHAEL DOLAN, Título de Nuestra Señora de Guadalupe en Monte Mario.
Card. RAINER MARIA WOELKI, Título de San Juan Maria Vianney.
Card JOHN TONG HON, Título de la Regina Apostolorum.
Card. LUCIAN MURESAN, Título de San Atanasio.
Card. JULIEN RIES, Diaconía de San Antonio de Padua en la Circunvalación Appia.
Card. PROSPER GRECH, O.S.A., Diaconía de Santa María Goretti.
Card. KARL JOSEF BECKER, S.I., Diaconía de San Julián Mártir.

Celebración de Consistorio y creación de 22 nuevos cardenales. Alocución del Santo Padre.

Vaticano, 18 de Febrero de 2012 (Heraldos Info).- Esta mañana, a las 10:30, se ha celebrado en la Basílica Vaticana el Consistorio ordinario público en el que el Santo Padre ha creado 22 nuevos cardenales, a los que ha impuesto la birreta, ha entregado el anillo y ha asignado el título o diaconía. El de hoy es el cuarto consistorio en el pontificado de Benedicto XVI.

Después de la oración inicial y la proclamación del Evangelio, el Santo Padre pronunció una alocución de la que ofrecemos a continuación amplios extractos:

Tu es Petrus, et super hanc petram aedificabo Ecclesiam meam”. (…) Estas palabras del canto de entrada nos introducen en el solemne y sugestivo rito del Consistorio (…). Son las palabras eficaces con las que Jesús constituyó a Pedro como fundamento firme de la Iglesia. La fe es el elemento característico de ese fundamento: en efecto, Simón pasa a convertirse en Pedro —roca— al profesar su fe en Jesús, Mesías e Hijo de Dios”. (…)

Las palabras que Jesús dirige a Pedro ponen de relieve claramente el carácter eclesial del acontecimiento de hoy. Los nuevos cardenales, en efecto, mediante la asignación del título de una iglesia de esta Ciudad o de una diócesis suburbicaria, son insertados con todo derecho en la Iglesia de Roma, guiada por el Sucesor de Pedro, para cooperar estrechamente con él en el gobierno de la Iglesia universal. (...) En esta delicada tarea, les servirá de ejemplo y ayuda el testimonio de fe que el Príncipe de los Apóstoles dio con su vida y su muerte y que, por amor de Cristo, se dio por entero hasta el sacrificio extremo”.

La imposición de la birreta roja ha de ser entendida también con este mismo significado. A los nuevos cardenales se les confía el servicio del amor: amor por Dios, amor por su Iglesia, amor por los hermanos con una entrega absoluta e incondicionada, hasta derramar su sangre si fuera preciso, como reza la fórmula de la imposición de la birreta e indica el color rojo de las vestiduras. Además, se les pide que sirvan a la Iglesia con amor y vigor, con la transparencia y sabiduría de los maestros, con la energía y fortaleza de los pastores, con la fidelidad y el valor de los mártires. Se trata de ser servidores eminentes de la Iglesia que tiene en Pedro el fundamento visible de la unidad”.

En el pasaje evangélico que antes se ha proclamado, Jesús se presenta como siervo, ofreciéndose como modelo a imitar y seguir. (...) El servicio a Dios y a los hermanos, el don de sí: esta es la lógica que la fe auténtica imprime y desarrolla en nuestra vida cotidiana y que no es en cambio el estilo mundano del poder y la gloria”. (…)

El episodio del Evangelio de hoy, en el que Santiago y Juan piden a Jesús sentarse uno a su derecha y otro a su izquierda en su gloria (Mc 10,37), “ofrece a Jesús la ocasión de dirigirse a todos los discípulos y 'llamarlos hacia sí', casi para estrecharlos consigo, para formar como un cuerpo único e indivisible con Él y señalar cuál es el camino para llegar a la gloria verdadera, la de Dios: 'Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos'” (Mc 10,42-44).

Dominio y servicio, egoísmo y altruismo, posesión y don, interés y gratuidad: estas lógicas profundamente contrarias se enfrentan en todo tiempo y lugar. No hay ninguna duda sobre el camino escogido por Jesús: Él no se limita a señalarlo con palabras a los discípulos de entonces y de hoy, sino que lo vive en su misma carne. En efecto, explica: 'Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por la multitud' (v. 45). Estas palabras iluminan con singular intensidad el Consistorio público de hoy. Resuenan en lo más profundo del alma y representan una invitación y un llamamiento, un encargo y un impulso especialmente para vosotros, queridos y venerados hermanos que estáis a punto de ser incorporados al Colegio cardenalicio”.

Según la tradición bíblica, el Hijo del hombre es el que recibe el poder y el dominio de parte de Dios (cf. Dn 7,13s). Jesús interpreta su misión en la tierra sobreponiendo a la figura del Hijo del hombre la del Siervo sufriente descrito por Isaías (…) Su servicio se cumple en la fidelidad total y en la responsabilidad plena por los hombres. Por eso, la aceptación libre de su muerte violenta es el precio de la liberación para muchos, es el inicio y el fundamento de la redención de cada hombre y de todo el género humano”.

Queridos hermanos que vais a ser incluidos en el Colegio cardenalicio: que el don total de sí ofrecido por Cristo sobre la cruz sea para vosotros principio, estímulo y fuerza, gracias a una fe que actúa en la caridad. Que vuestra misión en la Iglesia y en el mundo sea siempre y sólo 'en Cristo', que responda a su lógica y no a la del mundo, que esté iluminada por la fe y animada por la caridad que llegan hasta nosotros por la Cruz gloriosa del Señor. En el anillo que en unos instantes os entregaré, están representados los santos Pedro y Pablo, con una estrella en el centro que evoca a la Virgen. Llevando este anillo, estáis llamados cada día a recordar el testimonio de Cristo hasta la muerte que los dos Apóstoles han dado con su martirio aquí en Roma, fecundando con su sangre la Iglesia. Al mismo tiempo, el reclamo a la Virgen María será siempre para vosotros una invitación a seguir a aquélla que fue firme en la fe y humilde sierva del Señor”.

Queridos hermanos y hermanas, rezad para que en ellos (los nuevos cardenales) se refleje de modo vivo nuestro único Pastor y Maestro, el Señor Jesús, fuente de toda sabiduría, que indica a todos el camino. Y pedid también por mí, para que pueda ofrecer siempre al Pueblo de Dios el testimonio de la doctrina segura y regir con humilde firmeza el timón de la santa Iglesia”.

Terminada su alocución, el Papa ha pronunciado la fórmula de creación de los nuevos cardenales, sus nombres y el orden diaconal o presbiteral al que han sido asignados. Los nuevos cardenales han recitado el Credo y el juramento de fidelidad y obediencia al Papa y a sus sucesores. Seguidamente, han recibido la birreta cardenalicia y el anillo de manos del Papa, que les ha asignado también el título o la diaconía.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Las familias numerosas son un testimonio de fe, valor y optimismo


Vaticano, 15 de Febrero de 2012 (Heraldos Info).-  “En el contexto social de hoy día, los núcleos familiares con muchos hijos constituyen un testimonio de fe, valor y optimismo, porque sin hijos no hay futuro”. Así lo ha afirmado el Papa Benedicto XVI dirigiéndose a la Asociación Nacional italiana de Familias Numerosas, cuyos representantes han participado en la audiencia general de hoy. “Espero -continuó el Pontífice- que se promuevan ulteriores iniciativas sociales y legislativas adecuadas para tutelar y sostener a las familias numerosas, que constituyen una riqueza y una esperanza para todo el país”. 

jueves, 26 de enero de 2012

El estudio de la teología debe mantener siempre un fuerte nexo con la vida de oración

Vaticano, 26 de Enero de 2012 (Heraldos Info).- El Santo Padre recibió esta mañana a los Superiores y los seminaristas de tres Seminarios Pontificios regionales italianos: el Umbro Pio XI, de Asís; San Pío X, de Catanzaro; y el Campano, de Nápoles.

Refiriéndose a la formación de los seminaristas, Benedicto XVI subrayó que el contexto cultural de hoy exige "una sólida preparación filosófico-teológica". Deben conocer y comprender "la estructura interna de la fe en su totalidad, de modo que ésta se convierta en respuesta a las preguntas de los hombres. (...) Además, el estudio de la teología debe mantener siempre un fuerte nexo con la vida de oración. (...) Es indispensable la integración armoniosa del ministerio, con sus múltiples actividades, y la vida espiritual del presbítero".

En este punto, el Papa citó su Carta a los seminaristas (de octubre 2010), en la que escribió: "Para el sacerdote, que tendrá que acompañar a los demás a lo largo del camino de la vida y hasta la puerta de la muerte, es importante colocar en justo equilibrio corazón e intelecto, razón y sentimiento, cuerpo y alma, y ser humanamente íntegro". Por ello, dijo el Pontífice, es necesario prestar gran atención "a la dimensión humana de la formación de los candidatos al sacerdocio. En efecto, nos presentamos ante Dios con nuestra humanidad, para ser auténticos 'hombres de Dios' ante nuestros hermanos. Quien quiere ser sacerdote debe ser, ante todo, un 'hombre de Dios'. (...) Por eso, lo más importante en el camino hacia el sacerdocio y durante toda la vida sacerdotal es la relación personal con Dios en Jesucristo".

Para concluir, Benedicto XVI recordó unas palabras del Beato Juan XXIII: "Antes que sacerdotes cultos, elocuentes, puestos al día, se requieren sacerdotes santos y santificadores". Esta afirmación del Papa Beato "es todavía actual, porque en toda la Iglesia (...) es más fuerte que nunca la necesidad de operarios del Evangelio que sean testigos creíbles y promotores de santidad con su propia vida".

miércoles, 18 de enero de 2012

Benedicto XVI: “La unidad por la cual pedimos requiere una conversión”

Vaticano, 18 de Enero de 2012 (Heraldos Info).- La Semana de Oración por la unidad de los cristianos, que comienza hoy, ha sido el tema tratado por Benedicto XVI en la audiencia general de esta mañana, celebrada en el Aula Pablo VI con la asistencia de unos 8.000 peregrinos. El Santo Padre fue categórico al indicar: “La unidad por la cual pedimos requiere una conversión. No se trata simplemente de cordialidad y cooperación, es necesario reforzar la fe en Dios”.

La Semana de Oración fue introducida en 1908 por el Padre Paul Wattson, y posteriormente la aprobó el Papa San Pío X. Desde su comienzo hasta hoy tiene lugar cada año y en ésta participan cristianos de todas las Iglesias y Comunidades eclesiales. El Padre Paul Wattson es el fundador de una comunidad religiosa anglicana que entró después en la Iglesia Católica.

Este año, los textos para la Semana de Oración han sido propuestos por un grupo de representantes de la Iglesia Católica y del Consejo Ecuménico Polaco. Este último ha sugerido el tema: "Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo". La historia de Polonia está marcada por invasiones y derrotas, por la lucha constante contra la opresión y a favor de la libertad; ello ha inducido al grupo ecuménico polaco a reflexionar sobre el verdadero significado de las palabras "victoria" y "derrota".

En este sentido, el Papa subrayó que "respecto a la 'victoria' entendida en términos triunfalistas, Cristo nos sugiere un camino bien distinto; su victoria no pasa a través del poder y la potencia. (...) Cristo habla de una victoria alcanzada mediante el amor, el servicio recíproco, la ayuda, la nueva esperanza y la confortación concreta dados a los últimos, a los olvidados, a los rechazados. Para todos los cristianos, la más alta expresión de este humilde servicio es Jesucristo mismo, su total entrega, la victoria de su amor sobre la muerte (...). Podemos tomar parte en esta victoria solamente si nos dejamos transformar por Dios".

"Es necesario entrar en la nueva vida en Cristo, que es nuestra verdadera y definitiva victoria; hay que abrirse a los demás, reuniendo todos los elementos de unidad que Dios ha conservado para nosotros (...); es preciso sentir la urgencia de testimoniar al hombre de nuestro tiempo el Dios viviente que se ha dado a conocer en Cristo".

La tarea ecuménica, tal como subrayan el Concilio Vaticano II y el beato Juan Pablo II, "es responsabilidad de toda la Iglesia y de todos los bautizados, que deben hacer crecer la comunión parcial ya existente entre los cristianos hasta la plena comunión en la verdad y la caridad. Por eso, la oración por la unidad debe ser parte integrante de la vida de oración de todos los cristianos, en cualquier lugar y tiempo, especialmente cuando se encuentran personas de tradiciones diversas y trabajan juntas por la victoria, en Cristo, sobre todo lo que es pecado, mal, injusticia, violación de la dignidad del hombre".

Benedicto XVI destacó también que "la falta de unidad de los cristianos impide un anuncio más eficaz del Evangelio, pone en peligro nuestra credibilidad. Ciertamente, por lo que se refiere a las verdades fundamentales de la fe, es mucho más lo que nos une que lo que nos divide. Se trata de un gran desafío para la nueva evangelización, que puede ser más fructífera si todos los cristianos anuncian juntos la verdad del Evangelio, dando una respuesta común a la sed espiritual de nuestro tiempo".

Por último, el Pontífice exhortó a los fieles a unirse en oración, de modo más intenso durante esta semana, "para que crezcan el testimonio común, la solidaridad y la colaboración entre los cristianos, esperando el día glorioso en el que podremos profesar juntos la fe transmitida por los Apóstoles y celebrar juntos los Sacramentos".

viernes, 6 de enero de 2012

Epifanía del Señor - Reyes Magos


“La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra.” (Mt 2, 9-11)


Hoy la Iglesia celebra la Epifanía del Señor, que significa la Manifestación del Señor a toda la humanidad.


En esta fecha recordamos que los Magos de Oriente inauguran el camino de los pueblos hacia Nuestro Señor Jesucristo; Desde tan lejos llegaron a Belén de Judea guiados por una estrella hasta encontrar al Niño Dios junto con su Santísima Madre.


“Siguieron la estrella y si los científicos discuten aún sobre el fenómeno astronómico, los creyentes saben que la gran estrella, la verdadera Super nova que nos guía es Cristo mismo” "Podemos decir que (los Magos) eran hombres de ciencia, pero no solo en el sentido de que querían saber muchas cosas: querían algo más. (...) Eran personas con un corazón inquieto, que no se conformaban con lo que es aparente o habitual. Eran hombres en busca (...) de Dios, vigilantes, capaces de percibir los signos de Dios, su lenguaje callado y perseverante. Pero eran también hombres valientes a la vez que humildes: podemos imaginar las burlas que debieron sufrir por encaminarse hacia el Rey de los Judíos, enfrentándose por ello a grandes dificultades. No consideraban decisivo lo que algunos, incluso personas influyentes e inteligentes, pudieran pensar o decir de ellos. Lo que les importaba era la verdad misma, no la opinión de los hombres. Por eso afrontaron las renuncias y fatigas de un camino largo e inseguro. Su humilde valentía fue la que les permitió postrarse ante un niño de pobre familia y descubrir en Él al Rey prometido, cuya búsqueda y reconocimiento había sido el objetivo de su camino exterior e interior". "Los Magos siguieron la estrella. (...) Los Magos de Oriente (...) así como generalmente los santos, se han convertido ellos mismos poco a poco en constelaciones de Dios, que nos muestran el camino. (...) Los santos son estrellas de Dios, por las que nos dejamos guiar hacia Aquél que anhela nuestro ser."  (S.S. Benedicto XVI-06/01/2012)

Creación de 22 nuevos cardenales en próximo consistorio del 18 y 19 de febrero



Vaticano, 6 de Enero de 2012 (Heraldos Info).- Al finalizar el Ángelus, el Papa Benedicto XVI anunció el cuarto consistorio de su Pontificado, para el nombramiento de 22 nuevos cardenales a realizarse los próximos 18 y 19 de febrero.

En la lista de los 22 purpurados,  cuatro son mayores de 80 años, por lo que no serán electores. Quienes constan en la nómina son:

Fernando Filoni (Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos)
Joao Braz de Aviz (Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica)
Manuel Monteiro de Castro (Penitenciario Mayor de la Santa Sede)
Giuseppe Bertello (Presidente de la Gobernación del Vaticano)
Domenico Calcagno (Presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostolica)
Giuseppe Versaldi (Presidente de la Prefectura de Asuntos Económicos)
Santos Abril y Castello (Arcipreste de la Basílica Papal de Santa Maria la Mayor)
Edwin Frederik O'Brien (Gran Maestro de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén)
Antonio Maria Vegliò (Presidente del Pontificio Consejo de la Pastoral para Migrantes e Inmigrantes)
Francesco Coccopalmerio (Presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos)
Giuseppe Betori (Arzobispo de Florencia).
George Alencherry (Arzobispo Mayor de los Sirios Malabares)
Thomas Christopher Collins (Arzobispo de Toronto)
Willem Jocoby Eijk (Utrecht)
John Tong Hon (Hong Kong)
Rainer Maria Woelki (Berlín)
Timothy Michael Dolan (New York)
Dominik Duka (Praga)

Cardenales que son  mayores de 80 años (y que no podrían participar en un eventual cónclave):

P. Prosper Grech (consultor en la Congregación para la Doctrina de la Fe)
P. Karl Josef Becker (docente emérito de la Pontificia Universidad Gregoriana y consultor en la Congregación para la Doctrina de la Fe)
Lucian Muresn (Arzobispo mayor de la Iglesia greco-católica rumana)
Julien Ries (profesor emérito de Historia de las Religiones en la Universidad Católica de Lovaina).

miércoles, 4 de enero de 2012

Más de 2,5 millones de fieles, con el papa en Vaticano durante el 2011


Vaticano, 4 de Enero de 2012 (Heraldos Info).- Según la Prefectura de la Casa Pontificia, durante el pasado año 2011, unos 2.553.800 fieles participaron en los diversos encuentros con el Papa Benedicto XVI. Los datos muestran un aumento en la participación de encuentros con el Santo Padre en relación a los últimos tres años.

En las audiencias generales la participación fue de 400.000 personas y en las particulares 101.800, en las celebraciones litúrgicas 846.000, en el Angelus y Regina Coeli 1.206.000. Este conteo se refiere solamente a los encuentros que han tenido lugar en el Vaticano y en Castel Gandolfo, y no incluyen otros eventos en los que miles de fieles se han reunido en torno al Santo Padre, como los viajes apostólicos a Italia y a otros países.

La Prefectura de la Casa Pontificia recuerda que se trata de datos aproximados, calculados sobre la base de las peticiones de participación en los encuentros con el Papa y de las invitaciones distribuidas por la Prefectura. Asimismo, se ha realizado una estima del número de presencias en momentos como el Angelus y las grandes celebraciones en la Plaza de San Pedro. 

sábado, 31 de diciembre de 2011

Benedicto XVI: "Con el espíritu lleno de agradecimiento, nos preparamos para cruzar el umbral de 2012"

Vaticano, 31 de Diciembre de 2011 (Heraldos Info).- Su Santidad Benedicto XVI celebró la útlima Misa del 2011 en la Basílica de San Pedro con espíritu de oración y de agradecimiento por el año que acabó e instando a confiar en el Señor, quien nos observa y cuida de nosotros:

"Otro año llega a su término, mientras que, con la inquietud, los deseos y las esperanzas de siempre, aguardamos uno nuevo. Con el espíritu lleno de agradecimiento, nos preparamos para cruzar el umbral de 2012, recordando que el Señor nos observa y cuida de nosotros".

Inmediatamente después de la Misa, el pontífice se quitó las vestimentas litúrgicas, se puso un sobretodo blanco y recorrió la Plaza de San Pedro en el papamóvil, para sorpresa de numerosos fieles.
Descendió del vehículo y caminó con rapidez hacia el Nacimiento que está instalado en la propia Plaza San Pedro, se arrodilló y rezó en silencio. Luego se dirigió a pie hacia un contingente de la banda musical de la Guardia Suiza, que interpretó "Noche de paz" y otras canciones navideñas.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Mensaje de Navidad del Santo Padre Benedicto XVI


BENEDICTO XVI
MENSAJE URBI ET ORBI
Navidad, 25 de diciembre de 2011

Queridos hermanos y hermanas de Roma y del mundo entero

Cristo nos ha nacido. Gloria a Dios en el cielo, y paz a los hombres que él ama. Que llegue a todos el eco del anuncio de Belén, que la Iglesia católica hace resonar en todos los continentes, más allá de todo confín de nacionalidad, lengua y cultura. El Hijo de la Virgen María ha nacido para todos, es el Salvador de todos.

Así lo invoca una antigua antífona litúrgica: «Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro, esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro». Veni ad salvandum nos. Este es el clamor del hombre de todos los tiempos, que siente no saber superar por sí solo las dificultades y peligros. Que necesita poner su mano en otra más grande y fuerte, una mano tendida hacia él desde lo alto. Queridos hermanos y hermanas, esta mano es Cristo, nacido en Belén de la Virgen María. Él es la mano que Dios ha tendido a la humanidad, para hacerla salir de las arenas movedizas del pecado y ponerla en pie sobre la roca, la roca firme de su verdad y de su amor (cf.Sal 40,3).

Sí, esto significa el nombre de aquel niño, el nombre que, por voluntad de Dios, le dieron María y José: se llama Jesús, que significa «Salvador» (cf. Mt 1,21; Lc 1,31). Él fue enviado por Dios Padre para salvarnos sobre todo del mal profundo arraigado en el hombre y en la historia: ese mal de la separación de Dios, del orgullo presuntuoso de actuar por sí solo, del ponerse en concurrencia con Dios y ocupar su puesto, del decidir lo que es bueno y es malo, del ser el dueño de la vida y de la muerte (cf. Gn 3,1-7). Este es el gran mal, el gran pecado, del cual nosotros los hombres no podemos salvarnos si no es encomendándonos a la ayuda de Dios, si no es implorándole: «Veni ad salvandum nos - Ven a salvarnos».

Ya el mero hecho de esta súplica al cielo nos pone en la posición justa, nos adentra en la verdad de nosotros mismos: nosotros, en efecto, somos los que clamaron a Dios y han sido salvados (cf. Est10,3f [griego]). Dios es el Salvador, nosotros, los que estamos en peligro. Él es el médico, nosotros, los enfermos. Reconocerlo es el primer paso hacia la salvación, hacia la salida del laberinto en el que nosotros mismos nos encerramos con nuestro orgullo. Levantar los ojos al cielo, extender las manos e invocar ayuda, es la vía de salida, siempre y cuando haya Alguien que escucha, y que pueda venir en nuestro auxilio.

Jesucristo es la prueba de que Dios ha escuchado nuestro clamor. Y, no sólo. Dios tiene un amor tan fuerte por nosotros, que no puede permanecer en sí mismo, que sale de sí mismo y viene entre nosotros, compartiendo nuestra condición hasta el final (cf. Ex 3,7-12). La respuesta que Dios ha dado en Jesús al clamor del hombre supera infinitamente nuestras expectativas, llegando a una solidaridad tal, que no puede ser sólo humana, sino divina. Sólo el Dios que es amor y el amor que es Dios podía optar por salvarnos por esta vía, que es sin duda la más larga, pero es la que respeta su verdad y la nuestra: la vía de la reconciliación, el diálogo y la colaboración.

Por tanto, queridos hermanos y hermanas de Roma y de todo el mundo, dirijámonos en esta Navidad 2011 al Niño de Belén, al Hijo de la Virgen María, y digamos: «Ven a salvarnos». Lo reiteramos unidos espiritualmente tantas personas que viven situaciones difíciles, y haciéndonos voz de los que no tienen voz.

Invoquemos juntos el auxilio divino para los pueblos del Cuerno de África, que sufren a causa del hambre y la carestía, a veces agravada por un persistente estado de inseguridad. Que la comunidad internacional no haga faltar su ayuda a los muchos prófugos de esta región, duramente probados en su dignidad.

Que el Señor conceda consuelo a la población del sureste asiático, especialmente de Tailandia y Filipinas, que se encuentran aún en grave situación de dificultad a causa de las recientes inundaciones.

Y que socorra a la humanidad afligida por tantos conflictos que todavía hoy ensangrientan el planeta. Él, que es el Príncipe de la paz, conceda la paz y la estabilidad a la Tierra en la que ha decidido entrar en el mundo, alentando a la reanudación del diálogo entre israelíes y palestinos. Que haga cesar la violencia en Siria, donde ya se ha derramado tanta sangre. Que favorezca la plena reconciliación y la estabilidad en Irak y Afganistán. Que dé un renovado vigor a la construcción del bien común en todos los sectores de la sociedad en los países del norte de África y Oriente Medio.

Que el nacimiento del Salvador afiance las perspectivas de diálogo y la colaboración en Myanmar, en la búsqueda de soluciones compartidas. Que nacimiento del Redentor asegure estabilidad política en los países de la región africana de los Grandes Lagos y fortaleza el compromiso de los habitantes de Sudán del Sur para proteger los derechos de todos los ciudadanos.

Queridos hermanos y hermanas, volvamos la vista a la gruta de Belén: el niño que contemplamos es nuestra salvación. Él ha traído al mundo un mensaje universal de reconciliación y de paz. Abrámosle nuestros corazones, démosle la bienvenida en nuestras vidas. Repitámosle con confianza y esperanza: «Veni ad salvandum nos».