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viernes, 23 de marzo de 2012

Viaje del Papa Benedicto XVI a México y Cuba, entrevista en el avión

Vaticano, 23 de marzo de 2012 (Heraldos Info).- S. S. Benedicto XVI inició su viaje apostólico a México y Cuba, que se prolongará desde hoy viernes hasta el próximo 28 de marzo.

A continuación les ofrecemos la entrevista que fue realizada al Santo Padre en el avión durante su viaje desde Roma hacia México; Al responder una pregunta sobre el problema del narcotráfico y de la violencia en México ha destacado que “Tenemos que hacer lo posible contra este mal, destructivo para la humanidad y para nuestra juventud”. Indicó también que “La Iglesia no es un poder político, no es un partido, pero es una realidad moral, un poder moral”. Además dijo que existe “una cierta esquizofrenia entre la moral individual y la moral pública: individualmente, son creyentes católicos, pero en la vida pública siguen otros caminos que no responden a los grandes valores del Evangelio”

El Papa ha recordado que la visita de hace 14 años del beato Juan Pablo II a Cuba “abrió un camino de colaboración y dialogo que requiere paciencia y que sigue adelante”, también señaló que la ideología marxista «ya no corresponde con la realidad» y ha ofrecido la ayuda de la Iglesia, «con espíritu de diálogo», para conseguir una sociedad «más justa» en Cuba.

Ahora sí, aquí viene la entrevista:

Padre Lombardi: ¡Gracias, Santidad, por estar entre nosotros en el comienzo este viaje tan hermoso y tan importante! Como ve, nuestra asamblea viajera es numerosa: somos más de setenta periodistas que le seguimos con atención. El grupo más numeroso, aparte de los italianos, son naturalmente los mexicanos, que constituyen un buen grupo, al menos catorce, los representantes de las televisiones mexicanas que seguirán y cubrirán todo el viaje. Se encuentra también grupos de los Estados, de Francia y de otros países. Esto es, representamos a todo el mundo. Como es costumbre, hemos recogido en los días previos de los periodistas y hemos seleccionado cinco, que son expresión, en líneas generales, de las expectativas de todos. Como en esta ocasión tenemos más tiempo de vuelo, las preguntas no las haré yo, las harán ellos. Comenzamos ahora con una pregunta que le formula la señora Collins de la televisión Univisión, una de las televisiones que siguen este viaje. Es una señora mexicana que hará la pregunta en español y que yo repetiré después en italiano para todos.

Primera pregunta (Univisión): México y Cuba son tierras en los que los viajes de Juan Pablo II hicieron historia. ¿Con qué ánimo y esperanzas sigue las huellas de su predecesor? 

Santo Padre: Queridos amigos: ante todo bienvenidos y gracias por acompañarme en este viaje que esperamos sean bendecido por el Señor. En este viaje me siento totalmente en continuidad con Juan Pablo II. Recuerdo muy bien su primer viaje a México, verdaderamente histórico. En una situación jurídica todavía confusa, abrió la puerta, comenzó una nueva fase en la colaboración entre la Iglesia, la sociedad y el Estado. Asimismo recuerdo también su histórico viaje a Cuba. Mi deseo es proseguir su camino y sus huellas y proseguir cuanto él inició. 

Siendo cardenal estuve en México y tengo óptimos recuerdos de los mexicanos, así como cada miércoles (en las audiencias generales) veo la alegría de los mexicanos, percibo su cariño, escucho sus aplausos... Y para mí es una gran alegría realizar este viaje que deseaba desde hace tanto tiempo. Como enseña el Concilio Vaticano II, con la constitución pastoral Gaudium et spes, comparto las alegrías y esperanzas de este gran país, y también sus luchas y angustias también ante las dificultades que vive. Vengo para alentar y para aprender. Para confirmar en la fe, en la esperanza y en la caridad. Y para confortar en el compromiso en favor del bien y de la lucha contra el mal ¡Esperamos que el Señor nos ayude!

Segunda pregunta (Tele Azteca): Santidad, México es un país con recursos y posibilidades maravillosas. Sin embargo, en estos años sabemos que es también tierra de violencia por el problema del narcotráfico.  ¿Cómo afronta la Iglesia católica esta situación: Tendrá usted palabras para los responsables, para los traficantes que a veces se profesan católicos o incluso benefactores de la Iglesia?

Santo Padre: Conocemos bien toda la belleza de México, pero también este grave problema del narcotráfico y de la violencia. Ciertamente es una gran responsabilidad de la Iglesia católica en un país con el 80 % de católicos. Tenemos que hacer lo posible contra este mal, destructivo para la humanidad y para nuestra juventud.

Diré en primer lugar que, ante todo, hay que anunciar a Dios: Dios que es juez y nos ama para atraernos al bien y a la verdad contra el mal. Por lo tanto, es una gran responsabilidad de la Iglesia la de educar las conciencias y de educar a la responsabilidad moral y desenmascarar el mal, desenmascarar esta idolatría del dinero que esclaviza a los hombres solo por una cosa; desenmascarar también estas falsas promesas, la mentira, el engaño que están dentro de la droga. Debemos ver que el hombre tiene necesidad del infinito. Pero si Dios no está, el infinito se crea en los propios paraísos, una apariencia de infinito que es solo una gran mentira Es importante, pues, hacer presente a Dios, hacerlo accesible. Es una responsabilidad ante el Dios juez que nos guía, que nos señala la verdad, y en este sentido la Iglesia debe desenmascarar el mal: hacer presente la bondad de Dios, hace presente su verdad, el verdadero infinito del cual tenemos sed. Este es el gran deber de la Iglesia. Hagámoslo todos juntos posible y siempre más.

Tercera pregunta (Televisa): ¡Santidad, le damos verdaderamente la bienvenida a México! Estamos todos muy contentos de su visita. Usted ha dicho que quiere dirigir su mensaje a toda América Latina en el bicentenario de la independencia. América Latina, a pesar del desarrollo, sigue siendo una región de conflictos sociales, y de fuertes contrastes entre ricos y pobres. A veces parece que la Iglesia católica no está suficientemente alentada en comprometerse en este campo. ¿Se puede seguir hablando de "teología de la liberación" de una manera positiva, después que ciertos excesos -sobre el marxismo y la violencia- han sido corregidos?

Santo Padre: Por supuesto que la Iglesia siempre debe preguntarse si hace lo suficiente por la justicia social en este gran continente. Este es un asunto de conciencia, que constantemente hay que preguntarse. ¿Qué debe hacer la Iglesia, que es lo que no puede y no debe hacer? La Iglesia no es un poder político, no es un partido, pero es una realidad moral, un poder moral. En cuanto que la política debe ser fundamentalmente una realidad moral, la Iglesia tiene relación con la política. Repito cuanto he dicho ya: el primer pensamiento de la Iglesia es educar las conciencias y así crear la responsabilidad necesaria; educar las conciencias tanto en la ética individual como en la ética pública. Y aquí hay quizás un déficit. Tal vez, en América Latina, pero también en otros lugares, hay en muchos católicos, una cierta esquizofrenia entre la moral individual y la moral pública: individualmente, son creyentes católicos, pero en la vida pública siguen otros caminos que no responden a los grandes valores del Evangelio que son necesarios para el establecimiento de una sociedad justa. Es bueno educar para superar esta esquizofrenia, educar no sólo a una moral individual, sino a una moral pública. Y tratar de hacer esto con la doctrina social de la Iglesia, porque, naturalmente esta moral pública debe ser una moral razonable y compartida, compartida también por los no creyentes, una moral de la razón. Por supuesto, a la luz de la fe podemos ver mejor tantas cosas que también la razón puede ver. Y precisamente la fe sirve también para eliminar los falsos intereses y los intereses que oscurecen la razón y así crear en la doctrina social los modelos sustanciales para una colaboración política sobre todo, para la superación de esta división social, antisocial, que por desgracia existe. Queremos trabajar en este sentido.

No sé si la palabra “teología de la liberación”, que se puede también interpretar muy bien, nos ayudaría mucho. Lo importante es la común racionalidad a la cual la Iglesia ofrece una contribución fundamental y debe siempre ayudar en la educación de las conciencias, tanto para la vida pública como para la vida privada.

Cuarta pregunta (Paloma Gómez Borrero, Cadena Cope de España): Santidad, miremos a Cuba. Todos recodamos las  famosas palabras de Juan Pablo II: "Que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba". Han pasado 14 años, pero parece que estas palabras continúen siendo actuales. Como usted sabe, Santidad,  en las vísperas de su viaje, muchas voces de la oposición y defensores de los derechos humanos se han hecho sentir. Su Santidad, ¿usted piensa llevar de nuevo el mensaje de Juan Pablo II, pensando en la situación interna en Cuba, y en el plano internacional?

Santo Padre: Como ya he dicho me siento en completa continuidad con las palabras del Santo Padre Juan Pablo II, que siguen actualísimas hoy en día. Aquella visita del Papa abrió un camino de cooperación y diálogo; un camino que es largo y requiere paciencia, pero que va hacia delante. Hoy está claro que la ideología marxista, tal como fue concebida, ya no responde a la realidad. Porque no tiene respuestas para la construcción de una nueva sociedad. Deben ser encontrados nuevos modelos, con paciencia. Este proceso requiere paciencia, pero también decisión. Queremos ayudar en un espíritu de diálogo, para ayudar a construir una sociedad más justa. Como lo deseamos para todo el mundo y queremos cooperar en este sentido. Es obvio que la Iglesia está siempre del lado de la libertad: la libertad de conciencia, la libertad de religión. Y al respecto contribuyamos, contribuyan también los fieles de modo sencillo en este camino de ir adelante.

Quinta pregunta (France Press): Santidad, tras la Conferencia de Aparecida se habla de “misión continental” de la Iglesia en América Latina. Dentro de pocos meses tendrá lugar el Sínodo sobre la nueva evangelización. También América Latina con los desafíos de la secularización, de las sectas. En Cuba se viven las consecuencias de una larga propaganda atea y la religiosidad afrocubana está muy difundida. ¿Piensa que este viaje podrá servir de estímulo en orden a la nueva evangelización y cuáles son los puntos que están más en su corazón al respecto?

Santo Padre: El tiempo de la nueva evangelización se inició con el Concilio Vaticano II. Está era fundamentalmente la intención del Papa Juan XXIII, que subrayó después el Papa Juan Pablo II, y ahora, en un mundo que experimenta grandes cambios, se vuelve cada vez más evidente. Necesidad en el sentido de que el Evangelio debe ser expresado en formas nuevas; y necesidad también  en el otro sentido: el mundo tiene necesidad de una palabra en medio de la confusión, en medio de las dificultades para orientarse hoy. Esto es una situación, una realidad común en el mundo. Esto es la secularización, la ausencia de Dios, la dificultad de encontrar el acceso para verlo como una realidad que concierne a mi vida. Por otro lado, hay contextos específicos. Usted ha aludido al de Cuba con el sincretismo afrocubano, con tantas otras dificultades. Pero cada país tiene su propia situación específica. Y de una parte, debemos partir del problema común: como hoy, en este contexto de nuestra moderna racionalidad, podemos de nuevo descubrir a Dios como la orientación fundamental de nuestra vida, la esperanza fundamental de nuestra vida, el fundamento de los valores que fundamentalmente construyen una sociedad, y cómo podemos tener en cuenta las especificidades de las situaciones diversas. 

Lo primero me parece muy importante: anunciar un Dios que corresponde a nuestra razón, porque vemos la racionalidad del cosmos, vemos que hay algo detrás, pero no vemos que este Dios sea próximo, que me concierne y esta síntesis del Dios grande y majestuoso y del Dios pequeño que me es próximo, me orienta, me muestra los valores de mi vida y  es el núcleo de la evangelización. Este es, un cristianismo en esencia donde se encuentra realmente el núcleo para vivir hoy con todos los problemas de nuestro tiempo. 

Y por otra parte, tenerlo en cuenta en la realidad concreta.  En América Latina, generalmente, se debe considerar que el cristianismo no ha sido tanto algo ligado a la razón como al corazón. La Virgen de Guadalupe es reconocida y amada por todos porque entiende que es una Madre para todos y que está presente desde el comienzo de esta nueva América Latina, tras la llegada de los europeos. Y también en Cuba tenemos a la Virgen del Cobre, que toca los corazones y todos saben intuitivamente que es verdad, que esta Madre nos ayuda, que existe, que nos ama y nos ayuda. Pero esta intuición de corazón debe unirse con la racionalidad de la fe y con la profundad de la fe que va más allá de la razón. Debemos buscar no perder el corazón, sino unir corazón y razón para que cooperen, porque solo así el hombre es completo y puede realmente a ayudar y a trabajar por un futuro mejor.

sábado, 17 de marzo de 2012

Nombramiento de Administrador para diócesis de Santo Domingo

Mons. Julio Terán Dutari, SJ 
Quito, 17 de marzo de 2012 (Heraldos Info).- La Conferencia Episcopal Ecuatoriana hizo público el nombramiento de la nueva autoridad eclesiástica para la Diócesis de Santo Domingo: “El Santo Padre Benedicto XVI, ante el sensible fallecimiento de Su Excelencia  Mons. Wilson Abraham Moncayo Jalil ha nombrado Administrador Apostólico sede vacante  de la Diócesis de Santo Domingo en Ecuador a Su Excelencia Mons. Julio Terán Dutari, SJ, Obispo Emérito de Ibarra”

Mons. Julio Terán Dutari nació el 15 de agosto de 1933, en la república de Panamá. Por ser ecuatoriano su padre, se le reconoció después la nacionalidad de ecuatoriano por nacimiento. En 1945 la familia regresó al Ecuador en donde se estableció definitivamente. Fue alumno de los Colegios San Gabriel y Loyola, regentados por los Padres Jesuitas.

En 1950 ingresó a la Compañía de Jesús y fue ordenado sacerdote el 25 de julio de 1963. Luego de haber obtenido la licenciatura en Humanismo y el doctorado en Filosofía en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, obtuvo además el doctorado en Filosofía en la Universidad de Münich, Alemania.

Desde 1970, profesor de filosofía y teología en la Universidad Católica de Quito y de 1973 a 1978, desempeñó el cargo de Decano de la Facultad de Ciencias filosófico-teológicas de la misma Universidad Católica. En 1985 fue elegido Rector de la misma Universidad, cargo que desempeñó durante diez años.

Fue también presidente de la Federación Internacional de las Universidades Católicas (FIUC) y miembro de Comisiones que prepararon la legislación de Universidades Eclesiásticas y Católicas.

Fue nombrado Obispo Auxiliar de Quito, por Su Santidad Juan Pablo II, recibió la ordenación episcopal el 30 de septiembre de 1995.

En 1997 fue nombrado además Consultor de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia del correspondiente Dicasterio Romano.

El 14 de febrero de 2004, El Santo padre Juan Pablo II lo nombró Obispo de la Diócesis de Ibarra.

Como Obispo ha desempeñado las siguientes responsabilidades Episcopales: Presidente de los Departamentos de Educación y Cultura; Ecumenismo y Diálogo Interreligioso, Formación Social de la Conferencia Episcopal. Fue también miembro del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, además responsable de la Pastoral de Educación en el Consejo Episcopal Latinoamericano.

A más de las lenguas clásicas habla alemán, inglés, francés, italiano y portugués.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Nombramiento de obispo auxiliar de Portoviejo

Mons. Eduardo José Castillo Pino 
Vaticano, Guayaquil 14 de marzo de 2012 (Heraldos Info).- El Santo Padre Benedicto XVI ha nombrado al Rvdo. Padre Eduardo José Castillo Pino como obispo auxiliar de Portoviejo, hasta ahora párroco y vicario episcopal de la Vicaría de “Santa Elena” de Guayaquil.

El obispo electo nació en Guayaquil (Ecuador) el 21 de marzo de 1970. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Javier de los padres jesuitas. Continuó sus estudios de filosofía y de teología en el Seminario Mayor Francisco Xavier de Garaycoa de la Arquidiócesis de Guayaquil.

Recibió la ordenación sacerdotal el 20 de noviembre de 1994 y está incardinado en la Arquidiócesis de Guayaquil.

En 1998 obtuvo la licenciatura y, en 2000, el doctorado en teología dogmática en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma.

Del 2000 al 2008, fue profesor y director de estudios del Seminario Mayor de Guayaquil y profesor de la “Escuela de Teología para laicos” de la misma arquidiócesis.

Desde octubre de 2008, ha sido párroco y vicario episcopal de la Vicaría de “Santa Elena” de Guayaquil. Es autor de numerosas publicaciones de carácter histórico, teológico y espiritual.

miércoles, 22 de febrero de 2012

La liturgia de la Cuaresma, explicó el Papa, tiene como fin favorecer un camino de renovación espiritual.

Vaticano, 22 de Febrero de 2012 (Heraldos Info).- El servicio de información del Vaticano trasmite extractos de la catequesis realizada por el Santo Padre el día de hoy, miércoles de Ceniza, en el Aula Pablo VI:

El Santo Padre ha dedicado su catequesis de la audiencia general a reflexionar sobre el tiempo de Cuaresma que acaba de empezar, un itinerario de 40 días que conduce al Triduo Pascual, memoria de la pasión, muerte y resurrección del Señor.

Benedicto XVI recordó a los 7.500 peregrinos que llenaban el Aula Pablo VI que, en la Iglesia antigua, la cuaresma era el tiempo en el que los catecúmenos iniciaban su camino de fe y conversión para recibir el bautismo. Sucesivamente, todos los fieles fueron invitados a vivir este periodo de renovación espiritual. De este modo, “la participación de toda la comunidad en los diversos pasajes del itinerario cuaresmal subraya una dimensión importante de la espiritualidad cristiana: gracias a la muerte y resurrección de Cristo, la redención alcanza no a unos pocos, sino a todos”.

“El tiempo que precede la Pascua -continuó el Pontífice- es un tiempo de 'metanoia', el tiempo del cambio, del arrepentimiento; el tiempo que identifica nuestra vida y toda nuestra historia con un proceso de conversión que se pone en marcha ahora para encontrar al Señor al final de los tiempos”.

La Iglesia denomina este tiempo “Cuadragésima”, tiempo de cuarenta días, con una referencia precisa a la Sagrada Escritura, ya que “cuarenta es el número simbólico con el que el Antiguo y el Nuevo Testamento representan los momentos principales de la experiencia de fe del Pueblo de Dios. Es una cifra que expresa el tiempo de la espera, de la purificación, del retorno al Señor, de la conciencia de que Dios es fiel a sus promesas, (…) un tiempo dentro del que es preciso decidirse a asumir las propias responsabilidades sin aplazarlas ulteriormente. Es el tiempo de las decisiones maduras”.

Noé transcurre 40 días en el arca a causa del diluvio, y luego ha de esperar otros 40 antes de poder bajar a tierra firme. Moisés permanece 40 días en el monte Sinaí para recoger los Mandamientos. El pueblo hebreo peregrina 40 años por el desierto, y goza luego de otros 40 de paz bajo el gobierno de los Jueces. Los habitantes de Nínive hacen 40 días de penitencia para obtener el perdón de Dios. Cuarenta son también los años de los reinados de Saúl, David y Salomón, primeros reyes de Israel. En el Nuevo Testamento, Jesús se retira a orar al desierto durante 40 días antes de iniciar la vida pública, y, después de la resurrección, instruye a los discípulos durante 40 días antes de ascender al Cielo.

La liturgia de la Cuaresma, explicó el Papa, “tiene como fin favorecer un camino de renovación espiritual -a la luz de esta larga experiencia bíblica- y, sobre todo, de imitación de Jesús, que en los 40 días que pasó en el desierto nos enseñó a vencer la tentación con la Palabra de Dios. (…) Jesús se dirige al desierto para estar en profunda unión con el Padre. Esta dinámica es una constante en la vida terrena de Jesús, que busca siempre momentos de soledad a fin de rezar al Padre y permanecer en íntima y exclusiva comunión con Él, para volver luego en medio de la gente. En este tiempo de 'desierto' (…) Jesús es asaltado por la tentación y las seducciones del maligno, quien le propone una vía mesiánica alejada del proyecto de Dios porque pasa a través del poder, el éxito, el dominio, en lugar de pasar por el amor y el don total en la Cruz”.

Benedicto XVI señaló que la Iglesia peregrina por el “desierto” del mundo y de la historia, formado por el aspecto negativo de la realidad: “la pobreza de palabras de vida y de valores, el secularismo y la cultura materialista, que encierran a la persona en el horizonte mundano de la existencia sin ninguna referencia a lo trascendente. En este ambiente, el cielo sobre nosotros es oscuro, porque está cubierto por las nubes del egoísmo, la incomprensión y el engaño. No obstante, también para la Iglesia de hoy el tiempo del desierto puede transformarse en tiempo de gracia, ya que tenemos la certeza de que, incluso de la roca más dura, Dios puede hacer brotar agua viva que refresca y restaura”.

Para terminar, el Santo Padre invitó a los fieles a encontrar durante este periodo de Cuaresma “nuevo valor para aceptar con paciencia y fe cualquier situación de dificultad, aflicción y de prueba, sabiendo que el Señor hará surgir de las tinieblas el nuevo día. Y si somos fieles a Jesús siguiéndolo por el camino de la Cruz, el claro mundo de Dios, el mundo de la luz, la verdad y la alegría, nos será dado de nuevo”.

Al término de la catequesis, Benedicto XVI saludó en varios idiomas a los peregrinos; hablando en polaco, subrayó que “el ayuno y la oración, la penitencia y las obras de misericordia” son los principales medios para preparar la celebración de la Pascua.

Por otra parte, el Papa dio una bienvenida especial a los fieles del Ordinariado Personal de Nuestra Señora de Walsingham presentes en el Aula Pablo VI. Este Ordinariado fue erigido hace poco más de un año, dentro del territorio de Inglaterra y Gales, para los grupos de sacerdotes y fieles anglicanos que desean entrar en plena comunión con la Iglesia Católica. La audiencia general finalizó con la bendición apostólica.

domingo, 19 de febrero de 2012

Composición del Colegio Cardenalicio

Vaticano, 19 de Febrero de 2012 (Heraldos Info).- Después de la creación de los 22 nuevos cardenales en el consistorio celebrado ayer, el Colegio Cardenalicio pasa a estar compuesto por 213 purpurados, de los cuales 125 -menores de 80 años- son electores, es decir participan en la elección del pontífice en el cónclave. Los no electores, o sea, los mayores de 80 años y que no eligen al pontífice pasan a ser 88.

El Papa Benedicto XVI ha creado 62 cardenales en los tres consistorios celebrados durante su pontificado.

Los miembros del actual Colegio Cardenalicio proceden de 71 países y su distribución geográfica es la siguiente: Europa tiene 119 ; Norteamérica (Estados Unidos y Canadá) cuenta con 21; América Latina, 32; África, 17; Asia, 20 y Oceanía, 4.


viernes, 10 de febrero de 2012

Nombramientos de obispos en Ecuador: Babahoyo y Sucumbíos

Vaticano, Quito 10 de Febrero de 2012 (Heraldos Info).- La oficina de prensa de la Santa Sede hizo público un nuevo nombramiento de obispos para Ecuador. El Santo Padre ha nombrado:

-Obispo Marco Pérez Caicedo, hasta ahora auxiliar de Guayaquil (Ecuador), como obispo de Babahoyo (superficie 6.531, población 788.000, católicos 583.000, sacerdotes 42, religiosos 49) en Ecuador.

-Obispo Paolo Mietto, hasta ahora vicario apostólico emérito de Napo (Ecuador) como administrador apostólico del vicariato de San Miguel de Sucumbíos en Ecuador.

Biografía:


Mons. Marcos Aurelio Pérez Caicedo
Obispo de Babahoyo

Mons. Marcos Pérez, nació el 14 de julio  de 1967 en Daule, Provincia del Guayas.

Estudió en el Colegio  Nacional “Juan Bautista Aguirre” en Daule, realizó sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor de la Arquidiócesis de Guayaquil. Obtuvo la licenciatura en Teología Espiritual en la Universidad de la Santa Cruz en Roma.

Fue ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1992, para la Arquidiócesis de Guayaquil.

El 10 de junio de 2006 el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo Auxiliar de Guayaquil.


Mons. Paolo Mietto
Administrador apostólico de Sucumbíos

Mons. Paolo Mietto, nació en Padua (Italia) el 26 de mayo de 1934. Desde la escuela elemental se formó con los Padres Josefinos de Murialdo.  Estudió filosofía y teología moral en la Academia Alfonsiana de Roma; Teología dogmática en la Universidad Laterannese y Teología pastoral en el instituto “Lumen Vitae” de Bruselas.

Fue ordenado sacerdote el 30 de marzo de 1963. Fue profesor de moral, director y maestro de novicios del Instituto “San Pedro”. En 1982 fue nombrado superior general de la congregación.

En Septiembre de 1994, el  Papa Juan Pablo II lo nombró Obispo Coadjutor del  Vicariato Apostólico del Napo. En 1996, sucedió en el Gobierno pastoral a Mons. Julio Parise, CSJ, como Obispo Vicario Apostólico del Napo.

jueves, 26 de enero de 2012

El estudio de la teología debe mantener siempre un fuerte nexo con la vida de oración

Vaticano, 26 de Enero de 2012 (Heraldos Info).- El Santo Padre recibió esta mañana a los Superiores y los seminaristas de tres Seminarios Pontificios regionales italianos: el Umbro Pio XI, de Asís; San Pío X, de Catanzaro; y el Campano, de Nápoles.

Refiriéndose a la formación de los seminaristas, Benedicto XVI subrayó que el contexto cultural de hoy exige "una sólida preparación filosófico-teológica". Deben conocer y comprender "la estructura interna de la fe en su totalidad, de modo que ésta se convierta en respuesta a las preguntas de los hombres. (...) Además, el estudio de la teología debe mantener siempre un fuerte nexo con la vida de oración. (...) Es indispensable la integración armoniosa del ministerio, con sus múltiples actividades, y la vida espiritual del presbítero".

En este punto, el Papa citó su Carta a los seminaristas (de octubre 2010), en la que escribió: "Para el sacerdote, que tendrá que acompañar a los demás a lo largo del camino de la vida y hasta la puerta de la muerte, es importante colocar en justo equilibrio corazón e intelecto, razón y sentimiento, cuerpo y alma, y ser humanamente íntegro". Por ello, dijo el Pontífice, es necesario prestar gran atención "a la dimensión humana de la formación de los candidatos al sacerdocio. En efecto, nos presentamos ante Dios con nuestra humanidad, para ser auténticos 'hombres de Dios' ante nuestros hermanos. Quien quiere ser sacerdote debe ser, ante todo, un 'hombre de Dios'. (...) Por eso, lo más importante en el camino hacia el sacerdocio y durante toda la vida sacerdotal es la relación personal con Dios en Jesucristo".

Para concluir, Benedicto XVI recordó unas palabras del Beato Juan XXIII: "Antes que sacerdotes cultos, elocuentes, puestos al día, se requieren sacerdotes santos y santificadores". Esta afirmación del Papa Beato "es todavía actual, porque en toda la Iglesia (...) es más fuerte que nunca la necesidad de operarios del Evangelio que sean testigos creíbles y promotores de santidad con su propia vida".

miércoles, 18 de enero de 2012

Benedicto XVI: “La unidad por la cual pedimos requiere una conversión”

Vaticano, 18 de Enero de 2012 (Heraldos Info).- La Semana de Oración por la unidad de los cristianos, que comienza hoy, ha sido el tema tratado por Benedicto XVI en la audiencia general de esta mañana, celebrada en el Aula Pablo VI con la asistencia de unos 8.000 peregrinos. El Santo Padre fue categórico al indicar: “La unidad por la cual pedimos requiere una conversión. No se trata simplemente de cordialidad y cooperación, es necesario reforzar la fe en Dios”.

La Semana de Oración fue introducida en 1908 por el Padre Paul Wattson, y posteriormente la aprobó el Papa San Pío X. Desde su comienzo hasta hoy tiene lugar cada año y en ésta participan cristianos de todas las Iglesias y Comunidades eclesiales. El Padre Paul Wattson es el fundador de una comunidad religiosa anglicana que entró después en la Iglesia Católica.

Este año, los textos para la Semana de Oración han sido propuestos por un grupo de representantes de la Iglesia Católica y del Consejo Ecuménico Polaco. Este último ha sugerido el tema: "Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo". La historia de Polonia está marcada por invasiones y derrotas, por la lucha constante contra la opresión y a favor de la libertad; ello ha inducido al grupo ecuménico polaco a reflexionar sobre el verdadero significado de las palabras "victoria" y "derrota".

En este sentido, el Papa subrayó que "respecto a la 'victoria' entendida en términos triunfalistas, Cristo nos sugiere un camino bien distinto; su victoria no pasa a través del poder y la potencia. (...) Cristo habla de una victoria alcanzada mediante el amor, el servicio recíproco, la ayuda, la nueva esperanza y la confortación concreta dados a los últimos, a los olvidados, a los rechazados. Para todos los cristianos, la más alta expresión de este humilde servicio es Jesucristo mismo, su total entrega, la victoria de su amor sobre la muerte (...). Podemos tomar parte en esta victoria solamente si nos dejamos transformar por Dios".

"Es necesario entrar en la nueva vida en Cristo, que es nuestra verdadera y definitiva victoria; hay que abrirse a los demás, reuniendo todos los elementos de unidad que Dios ha conservado para nosotros (...); es preciso sentir la urgencia de testimoniar al hombre de nuestro tiempo el Dios viviente que se ha dado a conocer en Cristo".

La tarea ecuménica, tal como subrayan el Concilio Vaticano II y el beato Juan Pablo II, "es responsabilidad de toda la Iglesia y de todos los bautizados, que deben hacer crecer la comunión parcial ya existente entre los cristianos hasta la plena comunión en la verdad y la caridad. Por eso, la oración por la unidad debe ser parte integrante de la vida de oración de todos los cristianos, en cualquier lugar y tiempo, especialmente cuando se encuentran personas de tradiciones diversas y trabajan juntas por la victoria, en Cristo, sobre todo lo que es pecado, mal, injusticia, violación de la dignidad del hombre".

Benedicto XVI destacó también que "la falta de unidad de los cristianos impide un anuncio más eficaz del Evangelio, pone en peligro nuestra credibilidad. Ciertamente, por lo que se refiere a las verdades fundamentales de la fe, es mucho más lo que nos une que lo que nos divide. Se trata de un gran desafío para la nueva evangelización, que puede ser más fructífera si todos los cristianos anuncian juntos la verdad del Evangelio, dando una respuesta común a la sed espiritual de nuestro tiempo".

Por último, el Pontífice exhortó a los fieles a unirse en oración, de modo más intenso durante esta semana, "para que crezcan el testimonio común, la solidaridad y la colaboración entre los cristianos, esperando el día glorioso en el que podremos profesar juntos la fe transmitida por los Apóstoles y celebrar juntos los Sacramentos".

miércoles, 4 de enero de 2012

Más de 2,5 millones de fieles, con el papa en Vaticano durante el 2011


Vaticano, 4 de Enero de 2012 (Heraldos Info).- Según la Prefectura de la Casa Pontificia, durante el pasado año 2011, unos 2.553.800 fieles participaron en los diversos encuentros con el Papa Benedicto XVI. Los datos muestran un aumento en la participación de encuentros con el Santo Padre en relación a los últimos tres años.

En las audiencias generales la participación fue de 400.000 personas y en las particulares 101.800, en las celebraciones litúrgicas 846.000, en el Angelus y Regina Coeli 1.206.000. Este conteo se refiere solamente a los encuentros que han tenido lugar en el Vaticano y en Castel Gandolfo, y no incluyen otros eventos en los que miles de fieles se han reunido en torno al Santo Padre, como los viajes apostólicos a Italia y a otros países.

La Prefectura de la Casa Pontificia recuerda que se trata de datos aproximados, calculados sobre la base de las peticiones de participación en los encuentros con el Papa y de las invitaciones distribuidas por la Prefectura. Asimismo, se ha realizado una estima del número de presencias en momentos como el Angelus y las grandes celebraciones en la Plaza de San Pedro.