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martes, 1 de mayo de 2012

Invitación: Homenaje a Nuestra Señora de Fátima

Me acaba de llegar esta invitación que la comparto a todos los devotos de la Madre de Dios. Es el 13 de Mayo, día en que se cumplen 95 años de sus apariciones en Fátima y que coincide con el día de la madre.


martes, 20 de marzo de 2012

Ordenación de 14 nuevos sacerdotes de los Heraldos del Evangelio

Sao Paulo, 20 de marzo de 2012 (Heraldos Info).- Ayer 19 de marzo, solemnidad del Patriarca San José, se dio la ordenación de 14 nuevos sacerdotes de la Sociedad Clerical de Vida Apostólica de Derecho Pontificio Virgo Flos Carmeli, de la familia de los Heraldos del Evangelio. La solemne ceremonia fue en la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de la misma congregación, ubicada en la Sierra de la Cantareira en Sao Paulo – Brasil.

Para dar inicio a la ceremonia se leyó una carta que provenía de la Santa Sede; el Santo Padre Benedicto XVI por intermedio del Secretario para asuntos Generales de la Secretaría de Estado vaticana -Mons. Giovanni Angelo Becciu-, envió un saludo a todos los presentes, particularmente al obispo ordenante Mons. Benedito Beni dos Santos y a los ordenandos, congratulándose por los nuevos ministros de Dios, y señalando con su autoridad Apostólica la vía que deben recorrer en su camino sacerdotal.

Durante la ceremonia, Mons. João Scognamiglio Clá Dias, fundador de los Heraldos del Evangelio, dio fe solemne al obispo ordenante y a toda la comunidad, de la dignidad y probidad de cada uno de los candidatos para el otorgamiento del segundo grado del Sacramento del Orden y acto seguido, los elegidos formularon de público sus propósitos de ser fieles en el cumplimiento del ministerio sacerdotal, en la colaboración con los obispos, en el ministerio de la Palabra y la proclamación del Evangelio, en la enseñanza de la fe católica, en la celebración fiel de los misterios de Cristo y la búsqueda de la santificación del pueblo de Dios, y en la obediencia al obispo diocesano y a su legítimo superior.

Mons. Benedito Beni dos Santos, obispo de Lorena y Supervisor General de Formación de los Heraldos del Evangelio, en la homilía resaltó las glorias de San José y los deberes del sacerdote y su obligación de caminar hacia la santidad: "Estamos celebrando los dos títulos que la liturgia confiere a San José: esposo de la Virgen María y Patrono de la Iglesia Universal. El primer título recuerda que San José (...) estuvo unido de modo único y original a Jesucristo y su obra (...). El segundo rememora que San José fue el jefe de la primera comunidad cristiana. La Iglesia (...) es la comunidad reunida en torno de Cristo. Ahora, la primera comunidad que estuvo reunida en torno de Cristo fue la familia de Nazareth, de la cual San José era el jefe".

A los nuevos presbíteros, el prelado ordenante invocó el cumplimiento eximio y santo del ministerio sacerdotal, particularmente en la eucaristía y la confesión, la santidad de vida que les es más exigida por su elevada nueva condición, y la necesidad de ser verdaderos padres, pues el pueblo de Dios necesita la paternalidad, a ejemplo de los patriarcas y a ejemplo de Dios Padre, que es Padre y Pastor.
Los nuevos presbíteros son provenientes de 4 países: españoles son 2, argentino 1, Colombiano 1 y de Brasil, el país anfitrión, son 10.

A continuación la lista de los nuevos sacerdotes:

P. Arnaldo Shigueru Izumino, EP
P. Carlos Roberto Tonelli Domingues, EP
P. Célio Luis Casale, EP
P. Claudio Daniel Bareiro, EP
P. Eduardo Frizzarini, EP
P. Flávio Sguerra, EP
P.Francisco Javier Pérez Beltrán, EP
P. Francisco Teixeira de Araújo, EP
P. Juan José Navarro Barba, EP
P. Orlando Tsuyoshi Kimura, EP
P. Roberto José Merizalde Escallón, EP
P. Roberto Massamiti Hayashi, EP
P. Roberto Ryo Sato, EP
P. Wagner Morato Menezes, EP


jueves, 22 de diciembre de 2011

Parroquia Ntra. Señora de Fátima confiada al Padre Ricardo del Campo EP

Quito, 22 de Diciembre de 2011 (Heraldos Info).- Tras el sensible fallecimiento del padre Fernando Rea, el arzobispo de Quito, Mons. Fausto Trávez,  consideró oportuno pedir al padre Ricardo del Campo, de los Heraldos del Evangelio, que se encargue temporalmente de la parroquia Nuestra Señora de Fátima; en la Misa de cuerpo presente el arzobispo lo anunció públicamente.

El P. Ricardo es actualmente Administrador Parroquial. Este cargo es transitorio, hasta el nombramiento de un nuevo párroco.

La parroquia Nuestra Señora de Fátima hace parte de la zona pastoral cuatro, que corresponde a la parte centro-oriental de Quito moderno. La iglesia matriz fue construida hace más de dos décadas y está ubicada en Av. Eloy Alfaro y Portugal. La parroquia cuenta con un nutrido grupo de movimientos de apostolado.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

El árbol de Navidad

Es común que alrededor de la fiesta donde recordamos el Nacimiento del Salvador, aparecen muchas  cosas que nos llama la atención, puede ser ceremonias, tradiciones, costumbre, festejos, etc. En medio de esto encontramos también objetos que simbolizan en algún aspecto el festejo que realizamos, entre ellos está el ya muy famoso árbol de Navidad.

Hace poco me preguntaban qué relación tiene el árbol de navidad con el Nacimiento del Niño Dios. Si nos ponemos a analizar rápidamente no tendría una cosa relación con la otra, sin embargo es un símbolo y como símbolo es un objeto que evoca algo, en este caso la navidad. Entre uno de los significado que los católicos le damos es que el árbol de Navidad siempre apunta al cielo, que espiritualmente hablando es para donde aspiramos ir, y su ramaje que siempre es verde nos recuerda la vida, ¿qué vida? la eterna, donde nos encontraremos con aquél que nos redimió y cuyo nacimiento recordamos.

¿De dónde nace este símbolo? Se conoce que en el siglo VIII, San Bonifacio o San Winfrido como también se lo conoce, quien fue obispo e incansable misionero en Alemania, se encontró en estos territorios con muchas tribus paganas y un sinnúmero de cultos idolátricos, entre ellos se topó con un enorme árbol, el legendario roble de Thor (roble del trueno), a quien una tribu germana de la región de Hesse le rendía culto ofreciendo victimas humanas.

En cierta ocasión regresando a esta región, donde ya estaba evangelizando hace algún tiempo, se encuentra con la sorpresa que algunos nativos estaban a punto de sacrificar un grupo de niños; el celoso obispo no dudó en impedir dicha atrocidad; y para demostrar públicamente la falsedad de esos dioses mandó a talar el enorme roble de Thor, bajo el cual se iba a realizar el holocausto. Los sacerdotes paganos le amenazaron con ser fulminado por los rayos del dios del trueno. Sin embargo, derrumbado el árbol, nada sucedió. Después de este episodio muchos paganos se arrepintieron, y pidieron el sacramento del bautismo.

Los germanos ya convertidos y junto con San Bonifacio plantaron en el mismo lugar un pino, que por tener sus ramas siempre verdes, quisieron simbolizar el amor perpetuo de Dios y la Vida eterna; lo adornaron con frutos y velas encendidas, para representar a Cristo, la luz del mundo y la Gracia que reciben los hombres que aceptan a Ntro. Señor Jesucristo como Salvador.

Esta costumbre se difundió en Alemania y luego por toda Europa. En los siglos XVIII y XIX se hizo habitual entre la nobleza europea, alcanzando las cortes de Inglaterra, Francia  y Austria, hasta la lejana Rusia. En los días de hoy lo encontramos también en América y por todo el orbe.

El árbol de navidad también lo vemos en el Vaticano. Cada año, diferentes países ofrecen uno al Santo Padre  que es colocado al lado del Portal de Belén en la Plaza de San Pedro.

Hace unos días atrás el Papa Benedicto XVI recibió a una delegación de Ucrania, el país que este año le regaló el árbol de Navidad, y para la ocasión el Santo Padre afirmó que el abeto es un símbolo significativo de la natividad de Cristo "porque con sus ramas siempre verdes recuerda el perdurar de la vida".

El árbol y el Nacimiento, continuó, son “elementos de ese clima característico de Navidad que pertenece al patrimonio espiritual de nuestras comunidades; una atmósfera teñida de religiosidad e intimidad familiar que debemos conservar también en la sociedad actual, en que, a veces, predomina el consumismo y la búsqueda de bienes materiales. La Navidad es una fiesta cristiana y sus símbolos constituyen referencias importantes al gran misterio de la encarnación y el nacimiento de Jesús que la liturgia recuerda constantemente. El Creador del universo, haciéndose niño, vino entre nosotros para compartir nuestro camino; se hizo pequeño para entrar en el corazón del ser humano y renovarlo con su amor. Preparémonos a acogerlo con fe”.

Un punto que siempre es bueno recalcar, es que el árbol de navidad no puede ser un símbolo que reemplace al nacimiento (pesebres o belenes), ya que en éste último, tenemos un signo más evidente de lo que celebramos, es decir el Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. El árbol junto con los adornos es apenas un complemento de un gran cuadro, que es la alegría manifiesta por la llegada de Nuestro Salvador. Hoy en día existe muchos símbolos paganos (no-cristianos) que desvían nuestra atención del verdadero sentido de la Navidad. 



viernes, 9 de diciembre de 2011

“La mujer vestida de sol” además de representar a la Virgen, representa también a la Iglesia

Nos encontramos con unas apreciables palabras de Benedicto XVI del 8 de diciembre en la Plaza de España, en Roma, en el tradicional acto de veneración a la imagen de la Inmaculada, explicó que el texto del Apocalipsis -que habla de una mujer vestida de sol con la luna a sus pies y una corona de doce estrellas- se refiere tanto a la Virgen como a la Iglesia.

Por una parte, "la mujer del Apocalipsis es María. El símbolo del vestido luminoso expresa claramente una condición que se refiere a todo su ser: Ella es la 'llena de gracia', colmada del amor de Dios".

La luna que tiene bajo los pies simboliza la muerte: "María está plenamente asociada a la victoria de Jesucristo, su Hijo, sobre el pecado y la muerte. Del mismo modo que la muerte no tiene ningún poder sobre Jesús resucitado, así, por una gracia y un privilegio singulares de Dios Omnipotente, María la ha dejado tras de sí, la ha superado. Y esto se manifiesta en los dos grandes misterios de su existencia: al inicio, la concepción sin pecado original, que es el misterio que celebramos hoy; y al final, la asunción en alma y cuerpo al Cielo".

La corona de doce estrellas sobre la cabeza de la mujer "representa las doce tribus de Israel, y significa que la Virgen María está en el centro del pueblo de Dios, de toda la comunión de los santos. Así, esta imagen nos introduce a la segunda gran interpretación del signo celeste de la 'mujer vestida de sol': además de representar a la Virgen, este signo indica a la Iglesia. Está encinta en el sentido de que lleva a Jesús en su seno, y debe darlo a luz al mundo. Precisamente porque lleva a Jesús, la Iglesia encuentra la oposición de un feroz adversario", simbolizado por un dragón que trata de devorar al hijo de la mujer, aunque "en vano, porque Jesús, mediante su muerte y resurrección, ha ascendido hasta Dios. Por eso el dragón, vencido para siempre en el cielo, dirige sus ataques contra la mujer, la Iglesia, en el desierto del mundo. Pero en todas las épocas, la luz y la fuerza de Dios sostienen a la Iglesia. Y así, a través de todas las pruebas que ha encontrado en el transcurso del tiempo y en las diversas partes del mundo, la Iglesia sufre persecuciones, pero resulta vencedora".

"La única insidia que la Iglesia puede y debe temer es el pecado de sus miembros. Mientras que María es Inmaculada, libre de toda mancha de pecado, la Iglesia es santa, pero al mismo tiempo está marcada por nuestros pecados”

Noten que el Papa hace referencia al “pecado de sus miembros”, con estas palabras podríamos caer en el desacierto de pensar que los miembros son solo el clero, pero en realidad no es así, la Iglesia la conformamos todos los bautizados, tanto el clero como los fieles. Entre los miembros que componen la Iglesia hay una distinción, quien enseña y quien es enseñado, esto es, la Iglesia docente y la Iglesia discente son dos partes distintas de una misma y única Iglesia, como en el cuerpo humano la cabeza es distinta de los otros miembros, y con todo forma con ellos un solo cuerpo. La Iglesia docente la compone todo el clero, es decir, los obispos, con el Romano Pontífice a la cabeza, los presbíteros y diáconos; y la Iglesia discente o enseñada la compone todos los fieles.

Por tanto así como María es Inmaculada, libre de toda mancha de pecado, la Iglesia es santa, pero está marcada por los pecados de todos nosotros, quienes enseñan y quienes son enseñados. Al escuchar estas palabras del Santo Padre no podemos quedar excluidos, es necesario aplicarlas para nosotros mismos, si bien que todos somos pecadores, el justo peca siete veces al día dicen las sagradas escrituras, y el que no lo es setenta veces siete diríamos nosotros, sin embargo Nuestro Señor Jesucristo nos invita a la perfección, es decir a la santidad, “Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo” (Mt 5,48), es decir todos hacemos parte de la Iglesia y todos estamos llamados a la santidad y a cumplir nuestra misión de bautizados.

Cuando recibimos el Bautismo somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión, por tanto tenemos un compromiso de vida cristiana, en nuestros actos para con Dios y para con el prójimo, por esta razón es necesario que los católicos, pidamos la ayuda sobrenatural para alcanzar la santidad a la cual fuimos llamados.

El Santo Padre concluye: “Por eso el pueblo de Dios, peregrino en el tiempo, se dirige a la Madre celeste y pide su ayuda, para que acompañe el camino de la fe, anime el compromiso de la vida cristiana y sostenga la esperanza. Lo necesitamos, sobre todo en este momento tan difícil para Europa y para varias partes del mundo. Que María nos ayude a ver que hay luz más allá de la capa de niebla que parece envolver la realidad".


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